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Insomnio: cuando la mente no te deja descansar

Por Sylvia Doughty Domínguez · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada M-36839

Dormir bien es una de las bases de nuestra salud física y mental. Cuando el sueño se resiente, todo lo demás se resiente: el estado de ánimo, la concentración, la tolerancia al estrés, la energía, incluso la percepción que tenemos de nosotros mismos. El insomnio no es solo "dormir poco": es la dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo durante la noche o para despertarse sintiéndote descansado, a pesar de haber pasado suficiente tiempo en la cama.

Señales de que el insomnio está afectando a tu día a día

Hay muchas formas de insomnio. Algunas personas tardan horas en dormirse porque la mente no para de dar vueltas a lo del día, a lo de mañana o a problemas antiguos. Otras se despiertan a las tres o cuatro de la madrugada con una alerta interna que les impide volver a conciliar. Y hay quienes duermen muchas horas pero de forma superficial, con despertares frecuentes, pesadillas o sensación de no haber descansado. Cualquiera de estas formas, si se mantiene en el tiempo, afecta a la calidad de vida.

El insomnio suele alimentarse por varios factores a la vez. Hay factores biológicos: ritmos de sueño alterados, sensibilidad al estrés, condiciones médicas o uso de ciertos medicamentos. Hay factores conductuales: horarios irregulares, siestas largas, uso de pantallas antes de dormir, consumo de cafeína o alcohol, o el intento de compensar el mal sueño quedándose más tiempo en la cama. Y hay factores psicológicos clave: la ansiedad anticipatoria ("esta noche tampoco voy a dormir"), la rumiación, la hipervigilancia hacia las propias sensaciones corporales y la presión por "dormir bien".

Es curioso, pero una de las cosas que más mantiene el insomnio es la lucha contra él. Cuanto más nos presionamos para dormir, más alerta nos ponemos. Cuanto más valoramos el sueño como algo que "hay que conseguir", más angustia genera no conseguirlo. Ese bucle —preocupación por dormir, tensión, dificultad para dormir, más preocupación— es el centro del insomnio crónico para muchas personas.

Cómo trabajamos el insomnio en terapia online

En terapia online abordamos el insomnio desde un enfoque cognitivo-conductual con evidencia científica (TCC-I). No se trata de "relajarse más" ni de tomar infusiones, aunque esos elementos pueden ayudar de forma complementaria. El trabajo terapéutico se centra en: reestructurar las creencias sobre el sueño ("si no duermo ocho horas, mañana será un desastre"), reducir la lucha contra el insomnio, regular el tiempo que pasamos en la cama acorde a lo que realmente dormimos, establecer rutinas de higiene del sueño sostenibles, y entrenar técnicas de regulación para las noches difíciles.

También exploramos qué hay detrás del insomnio en tu caso particular. A veces es ansiedad no tratada, a veces es una forma de no "dejar ir" el día, a veces es una depresión que se manifiesta sobre todo en el ritmo de sueño, y a veces son situaciones vitales que están ocupando demasiado espacio mental. Trabajar el insomnio en terapia suele implicar trabajar también esos elementos de fondo, porque el sueño no mejora de forma estable si no abordamos lo que lo está manteniendo despierto.

Cuándo pedir ayuda a una psicóloga

Recuperar un sueño reparador no significa dormir perfectamente todas las noches. Significa cambiar la relación con el sueño: dejar de verlo como un enemigo o una tarea, y volver a entenderlo como un proceso natural que se puede cuidar. Con las herramientas adecuadas, la mayoría de las personas con insomnio crónico experimentan una mejoría clara en pocas semanas.

Este artículo es divulgativo y no sustituye una evaluación psicológica individual.

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